¿Se le queda a usted la pantalla al revés? Tranquilo. Es solo que cuando temporalmente no hubo en el mercado su droguita farmacológica tras cuarenta y siete años de consumirla, apretó teclas equivocadas en el tablero donde juega a todo a o nada.
Estoy aburrido del personaje que represento aquí. Tenía una función y la cumplió.
Fue entre sábado y domingo, eso sí sé. Que tuve este sueño, digo, necesaria variación de mil placenteros anteriores combinados con luminosos. Duró un buen rato, pues la vejiga tardó en quejarse. Lo cuento para extenderlo en vigilia, como les informé hago sin recato durante mi nueva, envidiable vejez. Aunque dudo si quiero sacarle provecho porque interrumpido y yo, cansado todavía, volví a cerrar los ojos y muy posiblemente pasé a otra cosa.
¿Nos damos una oportunidad ahora, mujer? Con la en curso hasta ayer tenía dos niñas, geniales, por supuesto, adolescentes ya, y hasta entonces solo varones procreé, proyección de los "verdaderos" -entrecomillo considerando que ahora también lo son quienes llegan vía onírica. Cuando anochezca, ¿te parece? El día urge, gracias a Santa Utopía.
El trabajo vuelto al fin oportunidad que completa esta vejez ya perfecta, pide por sus tareas de Revolución Mundial.
Primero revisaré la información: "Keiko y los suyos dicen ´quieren quitarme mi voto` Son ellos los que, con el apoyo de estudios de abogados, quieren quitar el voto a miles de peruanos, cuestionando sus firmas o apellidos y deben explicar que son ellos. Desde 1980 el voto es universal y cada voto vale lo mismo" (https://twitter.com/AnahiDurandG/status/1404118878364524546).
Necea la hija del ex dictador peruano porque le espera un juicio que tal vez aviente sus huesos a prisión durante treinta y un años. Perdió el juego, todo indica, porque la derecha allí apuesta por otra cosa, así presuma fotos como esta
Quinientos años de esclavitud formal e informal, con la Santa Inquisición o gobiernos parodia resguardándolos, precisan ahora la fórmula que un imbécil inventó. Me refiero al que no tuvo valor para morir en la calle y se suicidó en este cuarto tras quizás asesinar a esposa e hijas.
Para tener un marco sobre ese y otros países latinoamericanos hoy
Tengo un pendiente, por lo demás: continuar la serie que empezó así
-¿Para qué? -me pregunto días después viendo lo que puede resumirse en estas cosas
Falta la más importante, que no puedo encontrar ahora. Es una entrevista a quien, conociéndolas a detalle desde los círculos cercanos a AMLO, revisa las pasadas elecciones y no se anda con cuentos.
-Había que ganar -dice- y lo demás ni modo, ya se verá luego.
Y sí, no hay duda, trabaja como hormiga con muchos otros y otras y ven el bosque desde donde disparan a quemarropa los Malditos.
-El juicio a ex presidente no tiene caso -seguro piensa. -Ni si se avanza como esas científicas-periodistas.
En cualquier caso ¿qué hacemos los viles observadores en que nos convierten las circunstancias? ¿Crear un comité ciudadano para apoyar una consulta sin futuro?
Ya me veía con Santa Utopía en mano insurreccionando el Monumento a la Revolución al modo de 2012 ó 13-14-15-16 ó antes, sin utilidad alguna.
Vaya ridículos los que allá andábamos y no reunidos con tribus morenistas, siguiendo directrices de Martí Batres u otros todavía más estrechos.
¿Entonces Colombia hoy carece de sentido?
-Son carne de cañón para nada sino enternecer o soliviantar conciencias en el mundo -responde Maquiavelo, padre entre padres, según parece. -El asalto al Palacio de Invierno lo diseñé para Stalin, y Lenin y demás, creyéndose sabios, ni cuenta se dieron.
Cuando en 1968 termina el movimiento estudiantil, X, un mexicano, acepta el oreciento de su padre para viaar a Europa. Cumple veintiún años, hace tres abandonó la universidad sin saber si huye y busca, como inisiste en asesugarle A, quien apenas verlo decidió harían toda la vida untos.
Ella es perección personiicada, según cree él, que por ello se resiste a creerle y marcha ahora, tras los intensos meses de utopía asaltando las calles sin su participación, pues ue mero acompañante. Eso no le molesta. Sintiéndose un adulto trasuga, poco antes escapó de la ábrica-pueblo, como la llama, donde alguien con buena voluntad intentaban enseñarle a mandar, para siguiendo generosos conseos descubrir la guerrilla rural recién ormalizada. Lo hizo leanamente, limitado por uerza a tareas de apoyo poco útiles.
Llegado a París entre un ambiente de derrota que inhibía la sociedad entera, creía, halló a quien nombraría como Ibn Simbad, un marroquí con padre subsarahiano.
A éste el nombre le vendría de perlas por su vena aventurera que lo llevaba a leer una y otra vez On the road, relato undacional de la literatura beat estadounidense. Menuda extravagancia para un musulmán cuyos viaes posteriores lo volverían quizá impreciso asceta hindú, pues su silencio desde entonces pudo ser muerte llana en Tukestan o vaya a precisarse dónde por el Asía interior, misterio puro para X